Ya atardece en la vieja Ciudad del Nilo. Los turistas se marchan a sus hoteles y las calles se vuelven otra vez tranquilas. Después de un duro día de trabajo, los egipcios empiezan a preparar sus shishas. Un olor muy familiar inunda zocos, avenidas y plazas: nada mejor que “una de doble manzana” para descansar y hablar con los amigos.
¿Por qué esta introducción? ¿Qué tiene de especial este tabaco? Simplemente se trata de un moassel histórico; te puede gustar o no, pero no puedes negar su legado. Ha sido unos de los tabacos con melaza de la Marca de la Palmera que más se ha comercializado en todo el mundo, recibiendo muchas condecoraciones como la de la revista Forbes, que situó Nakhla Two Apples entre las 40 “marcas” más reconocidas mundialmente de Oriente Medio.
- Lugar de compra: estanco.
- Formatos disponibles en España: 50g y 250g.
- Formatos disponibles (internacional): 25g, 50g, 250g (paquete convencional), 250g (tarro), 500g, 1kg (bote).
- Humedad: la precisa para fumar en cazoleta tradicional egipcia de barro, quizá insuficiente para otras más modernas.
- Color: rojo.
- Calidad del corte: tabaco poco lavado y con corte muy tosco (aunque mejorado recientemente), ideal para cazoletas egipcias de grandes agujeros.
El olor en la caja es fuerte pero limpio, huele definitivamente a como sabrá. Una vez comenzada la fumada dejará en la sala donde se realiza un agradable olor a anís afrutado.
El sabor de este tabaco es a manzana anisada, si buscáis solo el sabor a manzana este no es vuestro moassel. Probablemente sea el sabor más copiado por otras marcas. Se distinguen los matices afrutados, sobre todo al absorber el humo, pero predomina el toque de anís que ha hecho este tabaco famoso en todo el mundo.
No es un sabor artificial sino que se distingue bien la manzana anisada, podríamos decir que es una mezcla realista donde se nota un sabor de variedades de manzana más dulce que ácidas y, como no, de anís.
En cuanto a las posibles mezclas, quizá este sea uno de los pocos tabacos que es mejor no mezclar para mantener pura su esencia, aunque con imaginación podemos juntarlo con el tabaco que queramos. Podemos maridarlo con té a la hierbabuena (moruno) -si es por el día- o cualquier infusión suave con un pequeño toque de ajenjo –si es por la noche-, o simplemente con agua y frutos secos.








